miércoles, 7 de agosto de 2013

DESPUES DE LA TORMENTA VIENE LA CALMA.

Los días siguientes fueron todos de tranquilidad, es decir después del 18 de Septiembre. Se habían ido los malos de la película (los del SIM). Nosotros conversábamos y se barajaban posibilidades que los prisioneros que sacaron las dos noches anteriores estuvieran en otro lado de la isla, recuerdo al director del Magallanes don Nicolás Neira que decía, mostrando el dedo para abajo, que los habían eliminado, el pato Retig creyó que decía que estaban enterrados bajo nuestro piso. La verdad es que no teníamos idea de donde pudieran haberlos llevado.
Nosotros teníamos una letra y número para identificarnos, así yo era E-3. La E era por ser capturado por el ejercito. Suporgo que algunos tenían M y F.
Un día de Septiembre nos enteramos de la muerte de la madre de un compañero que estaba con nosotros, Sergio Cárdenas. Se tuvo que aguantar la pena solo ya que nada podía hacer. El Sergio era locutor de Radio Polar y yo conocía a su familia por que tenían un negocio frente al Instituto Comercial donde vendían revistas de historietas usadas y yo iba a comprar cuando era niño. El negocio se llamaba La Casa del Cachureo y vendían de todas cosas, incluidos canarios en sus respectivas jaulas y estampillas de filatelia. El Sergio tengo entendido que era hijo único y su madre tuvo que haber muerto por la situación angustiante que debe haber vivido desde la detención de su hijo. Eran de la USOPO, por lo menos el papá. Después supe que su mamá era Domitila Sanhueza Verné, familia de un regidor del P. S. allá por los años... y que el Sergio posteriormente a su detención trabajó en Radio Presidente Ibañez y Polar y después se fue a Santiago donde trabajaba en radio y doblaba voces para programas televisivos hasta que murió hace unos años. Tenía familia.
Nosotros teníamos correo con nuestras familias semanalmente y mandábamos la ropa a lavar a la casa, las cartas eran censuradas recortando lo que para ellos era sospechoso. En el correo nos llegaban comestibles, ropa limpia, cigarrillos, revistas, etc. Nótese el gasto que significaba para las familias.
Un día Mario Galetovic comenzó a tararear una canción que hablaba de "mi Punta Arenas, ciudad de ensueño y amor cuando yo vuelva a tus playas renacerá el corazón" Era el Tamo Daleco que cantaban los emigrantes yugoeslavos recordando sus lejanas tierras. Claro ahora la letra estaba cambiada en castellano. En ese tiempo yo no sabía que iba a ser como el himno oficial de los presos de Dawson.
A todo esto al Popeye Cárdenas le enviaron un juego de ajedrez y el Popeye como buen maestro nos empezó a enseñar a jugar a todos los interesados. Yo aprendí a jugar ajedrez en Compingin y como teníamos tiempo organizábamos competencias entre nosotros. También aprendieron los conscriptos de la Fach, Juan Ruiz y Sergio Navarro. Este último salió super bueno para jugar al ajedrez. Al Juan Ruiz le decíamos cabeza de alcancía porque como le cortaron el pelo al cero le quedo una pelada al medio como una ranura de alcancía, era del campo de Puerto Mont. Una vez que conversamos me contó que a ellos les encontraron calendarios de bolsillo con la foto del presidente Allende y de ahí los agarraron y esto fue antes del 11. También me contó que el era del Mapu Obrero Campesino y se asombró de que yo era del Mapu. Hay que explicar que el Mapu se había dividido en dos fracciones una más gobiernista (MOC) y otra más revolucionaria (MAPU); por eso se sorprendió ya que pensó que la cosa iba a ser más dificil, para los mapus. La verdad es que no fue así y todos fueron reprimidos por la dictadura.
Yo dormía en una litera y en la parte de abajo lo hacía Sergio Lausic, profesor de la Universidad Técnica del Estado a quien yo no conocía y que posteriormente fue un buen y gran amigo, hasta el presente. Yo también había sido compañero de curso en primera preparatoria del San José y en Liceo Vespertino de su hermano Chedomir Lausic que fue muerto por los servicios de inteligencia militar en Santiago dos años después y que también se fue a estudiar de Técnico Agrícola en la U. de Chile en el Norte, parece que Antofagasta. Yo lo hice en la gloriosa y combativa sede de Osorno.
De a poco íbamos quedando menos en este picnic largo de Dawson y un día nos dividen la barraca en dos, totalmente aislada y comienzan en el patio a instalar planchas de zinc tapando medio el patio, así quedamos aislados a un lado y esperando que iba a pasar. Esa noche cuya fecha no recuerdo en este momento escuchamos a horas de la madrugada que llegaba gente a la barraca por el lado que quedó desocupado. Hubo mucho ruido, pero no sabíamos quienes llegaban.
Al otro día estuvimos de comentarios y algunos decían trajeron a las mujeres, otros pensaban que eran otros prisioneros políticos de otra parte. Así estuvimos sin saber nada hasta las 6 de la tarde cuando se cantaba la canción nacional ( y donde siempre salía más fuerte, casi gritando "o el asilo contra la opresión"), y escuchamos desde el otro patio unas voces graves que se notaba eran de personas adultas. Estábamos claros que teníamos vecinos, sin saber quienes eran, pero sabíamos que eran hombres adultos y de cantar muy ronco.
Pasaron dos o tres días y ya sospechábamos que eran políticos de otras zonas del país. Un día que voy al río seguramente a lavarme y veo al otro lado, entre matorrales, a nada menos que Aniceto Rodriguez, Senador de la República. Les cuento a mis amigos, vi al Aniceto Rodriguez, ya no quedaba duda eran grandes dirigentes y funcionarios del gobierno de Allende.
Otro día que fuimos a buscar leña en un bosque que estaba cerca de la barraca, entre ramas de coigues y ñirres nos topamos con los de Santiago y se acerca uno a darnos la mano, Anibal Palma (el Pibe) y contento de saludarnos nos pregunta de donde somos y le aclaramos que somos de Punta Arenas y además pregunta sobre noticias o novedades y le decimos que estamos tan desinformados como ellos.
Por otro lado un día llegó un cura al campamento y dio consultas a quienes quisieran enviar un saludo o algo a sus familiares. En una carpa atendía y yo fui (muchos fuimos), en realidad el cura Tampe (ese era su apellido no aportó nada en concreto) y creo que nadie se acuerda de él. A mi me preguntó como estaba yo le dije que bien, pero que me gustaría saber cuando nos largaran de este lugar. El cura no tenía idea. Lo único que le di fue el teléfono de la casa). Más adelante cuando salí en libertad me dijeron en la casa que una vez llamó un cura a altas horas de la noche, para decir que yo estaba bien.
La verdad es que estábamos bien y con la moral en alto, yo diría mucho mejor que los familiares, en general de todos los confinados (así nos llamaban), pues en Punta Arenas corrían todo tipo de rumores, poco menos que nos estaban masacrando.
A todo esto mis amigos eran Aristóteles España, Ramón González Ortega y Sergio Barría. Y otros nuevos que empecé a conocer. También había algunos que no conocía y con los cuales jamás hablé. Por ejemplo había un aviador de Fach de la escuela de especialidades que estudiaba en la noche en la UTE y que hablaba por el campeonato, le decían el Pato Lukas y que además estaba en un pensionado con otros estudiantes de la UTE. Bueno este tipo con el correr de los años nos enteramos que era un sapo enviado por los servicios de seguridad para obtener información. Y parece que no era el único.
En el campamento había un suboficial muy antiguo que era puro cariño con los prisioneros le pusimos de sobre nombre Peguitas Cortas porque siempre iba a buscar a alguien y decía: lo necesito para una peguita corta, al contrario había un sargento estúpido que una vez que salimos con el se puso ha hablar de los sindicatos y se enredó totalmente y nos dimos cuenta que el tipo era ignorante y carajo, a este le decían Mala cueva por que cuentan que se calló un puente en una formación donde iba último y el se sacó la mugre. Desgraciadamente este es ensalzado en la película de Littin y esto pasa por no consultar a los protagonistas reales de este realiti.
Como no teníamos informaciones, ni radio, solo comentarios o conclusiones nuestras, iban pasando los días en Compingin. Después supe que estábamos a solo 6 Km de Puerto Harris.
A todo esto se llevaron en avión a Ramón Gonzáles de quien ya me he referido ampliamente y lo despedimos con grandes abrazos pensando que se iba de regreso a casa. Y de a poco vamos quedando menos. Hasta que un día que parece que fue mas o menos la segunda semana de Octubre del 73 me llaman, preparar los bultos y voy a partir. Junto a Rene Cárdenas Eugenín (Profesor,  PC), Sergio Zurita (Funcionario público, Mapu OC)  y Francisco Mariangel (funcionario del hospital,  PC).
Nos íbamos de Dawson. Cuales sería nuestro destino. Nos iríamos a la casa.

viernes, 24 de agosto de 2012

LA NOCHE QUE TIRITABAN LAS LITERAS.

Sin saber de nuestro futuro iban pasando los días, salíamos a buscar leña para alimentar el calentador y la rutina de siempre, comer, conversar, y a las 6 de la tarde cantar la canción nacional con el hizamiento de la bandera. A los pocos días de la llegada aparece un infante de marina con el diario La Prensa Austral que decía más o menos así "Por cada uniformado muerto serán ejecutados 10 prisioneros políticos". Para este infante al comunicarnos eso, me dio la impresión que asumía un deber sagrado con la patria y por supuesto estos sujetos se creían todas las mentiras que largaba la dictadura al principio. Un día no llevaron a dependencias navales que quedaban al otro lado del río y nos mostraron en un televisor Antú a un viejo feo y que estaba enojado hablando al país. Ese era Pinochet, primera vez que lo veía, ni idea de este tipo. Yo sabía de el general Prat que era leal a Allende, de Bachelet que era de la Fach y colaborador del gobierno, de Shnneider que fue muerto por un comando de la derecha y que era constitucionalista. En todo caso esto fue un ratito y después ya no lo mostraron nunca más. Otro día en que estabámos comiendo en una carpa y con televisión que pasaba al cantante Rafael de España, el niño. En esa oportunidad fue que comíamos porotos y conversábamos con Ramón González Ortega y que los encontró muy sabrosos y se repitió.
A todo esto el 17 de Septiembre todo cambia cuando vemos la llegada de unos tipos vestidos de civil con el pelo largo y que parecían hipies. Eran los del Sim y nos quedaron mirando como a bichos raros y nosotros también a ellos. Ese día hicimos nuestra rutina de siempre, salir a buscar leña por las cercanías y cuando volvimos vimos el ambiente raro, se percibía que algo iba a pasar.Esa noche cuando nos acostamos y como a las 12 de la noche cuando estaba todo en oscuras abren la puerta de una patada y entran gritando FRANCISCO ALARCÓN y lo sacan bruscamente y sentimos gritos y disparos afuera. Era el primero de los que iban a salir de esa forma esa noche. Después vinieron a buscar de la misma forma a Américo Fontana (Director Regional de Conaf, PC), y a otros más, fueron como 5 prisioneros después llegaba un miliquito concripto a buscar los bolsos de los salidos y siempre decía "pobrecito el finaito". Al otro día fue el comentario no más entre nosotros y seguimos con nuestra rutina. La segunda noche sucedió el mismo show y empezaron a sacar prisioneros y uno lo que más quería era no ser el elegido. Siempre que los sacaban se sentían gritos, disparos y carreras. Entre uno salido y otro se producía como media hora. así que no podíamos dormir tranquilos. Bueno de repente oigo una sonajera de fierros dentro de la barraca y era que muchos tiritaban y salia esta melodía y título "la noche que tiritaban las literas". Entre otros que recuerdo que salieron esas noches fueron Abramor Pancho Gonzalez (profesor del Industrial) y pariente mío, Williams Bedwel Carrasco ( Presidente de los estudiantes de la UTE),  Américo Fontana (Director Regional de Conaf) de los otros no recuerdo los nombres, pero alguien me va a ayudar. Fueron como 10 los sacados.

CONTINUARÁ (Como las seriales).

sábado, 14 de abril de 2012

COMPINGIN, AL OTRO DÍA Y SIGUIENTES.


Nos acostamos en literas, no teníamos guardias adentro, podíamos conversar lo que quisiéramos. Nos avisaron que la levantada sería a las 8 de la mañana. Creo que dormí sin problemas, además estaba super cansado. Al otro día nos avisan que la levantada será a las 9, teníamos una horita más de descanso.
La barraca era grande y primero estuvimos en un sector de ella. Después nos cambiaron al otro lado. Salíamos a buscar leña para alimentar un calentador grande de fierro. El bosque estaba al lado y también salíamos a buscar leña más lejos, siempre en compañía de un guardia de los marinos. Teníamos un río donde nos lavábamos, era más bien un chorrillo y nunca supe como se llamaba, trataré de ubicarlo en algún mapa. Al otro lado del río estaba la cocina y ahí fueron enviados a ayudar algunos de los detenidos, recuerdo a Livacic, le llamaban rancheros (por que preparaban el rancho). La comida la repartían en marmitas en la misma barraca y teníamos nuestros propios utensilios, plato y servicios. En el calentador grande hervíamos agua para tomar café. Esto que cuento sucedió los primeros días. Pero.
Al día siguiente, es decir, el 12 de septiembre en la tarde llegaron otro lote de detenidos, entre ellos los hermanos Asencio (Cachencho era de la Cora), llegaron unos conscriptos de la Fach más asustados que otro poco. Uno flaco que parecía un enfermo de TBC, estos fueron cachados que eran de la UP y parece que les dieron fuerte y los tiraron al agua en Bahía Catalina y los mandaron a Dawson, junto a los políticos.
Cuando llega este grupo con muchos conocidos nos enteramos que Allende había muerto. Claro si nadie podía saberlo, estábamos aislados y los marinos no nos iban a informar. Nos sorprendió bastante, pero lo más importante era saber que iba a pasar con nosotros. Le pregunto al Cachencho por mi compañero Francisco Betancurt (por que el Pancho se alojaba en su casa cuando venía de Posesión) y me responde que se fue a la Agentina. Después supimos que el Pancho se volvió a Punta Arenas por su polola la Toña y no supimos más de él.
Les cuento que al tercer día en el patio de la barraca se hizo una fogata y se rindió homenaje a Salvador Allende el orador fue Carlos Vega Letelier. Yo creo que este fue el único homenaje que hicieron los detenidos en todo Chile. Es para la historia no. Cuando en ese momento la represión en el país era increíble (de eso nos enteramos más adelante). A todo esto don Carlos también fue designado como nuestro delegado de la barraca en Compingin por nosotros. El comandante de la base conversaba afuera de la barraca con don Carlos, parece que de literatura y de como asumir los desafíos de la situación.
En este campamento no veíamos el mar, solo bosque nativo de lenga y coigue, el riachuelo y lomajes. El olor a hojas de lenga quemándose es muy agradable y lo sentíamos a menudo, ya por la fogata que hacíamos afuera de la barraca o por hojitas puestas en la tapa del calentador.
Lentamente vamos haciendo amistades y uno que se me acercó rápidamente y se hizo muy amigo fue el Aristóteles España. Una vez me hizo una pregunta muy infantil que me quedó dando vuelta. Eduardo "te volverías a meter en política". "Por ahora no, el tiempo lo dirá". Ese no era el momento de hacer este tipo de preguntas.
En una oportunidad nos llevaron a hacer unos trabajos de postes (cuestión que era normal), si salíamos todos los días, en un camión e íbamos en la camada (atrás), el José Bosic dele cantar "Donde iremos a parar, si se muera Valderrama" que era una canción del folklore argentino y que caía muy bien para este caso. Ese día supe que iban a construir un campo de concentración más grande y a ese lugar fuimos a colocar unos postes. También las revolvía en sentido positivo el chico Gregorio Brevis de la Enap. Fulvio Molteni, profesor, con sus guantes para proteger las manos. Mi amigo Antonio Bianchi (que había sido inspector del Liceo) también andaba en el lote. A los 3 o 4 días se llevaron a algunos entre ellos al Sr. Arturo Ampuero Navarro, periodista y de la Cruz Roja. Los sacaron en la noche y el Mario Galetovic (Gerente de Copeaustral) le decía "Arturo, Arturo, Arturo....." quería mandar un mensaje, pero no le salía, solo Arturo. Resultó simpático.
Seguiré este capítulo, por que me falta mucho aún por contar.
Los detenidos por la Fach llegaron con el pelo al cero, menos uno que se salvó del corte este rea Carlos Spik con el cual me hice amigo posteriormente. El Carlos llegó a Dawson con abundante y larga cabellera rubia, parecía un gringo.
Ramón González Ortega
Nos llevaban a una cancha de futbol para estirar las piernas. Recuerdo haber conversado mucho con Ramón González Ortega, caminando por el borde de la cancha, mientras el resto jugaba y reconozco que era muy sincero y que me contó muchas anécdotas de su vida y sus temores y proyecciones que tenía ahora. Lo que pasa es que el era (o había sido) Interventor designado por el Gobierno en la Cooperativa Copetif de Porvenir, además era funcionario de Impuestos Internos. Había tenido mucha relación con las políticas de Estado y había tenido problemas con el General Torrez de la Cruz. El no pertenecía a ningún partido de la UP. Me contaba de su señora que era profesora y que una vez que nos suelten se iría a la Argentina. Una vez que comimos dentro de una carpa de campaña y que nos sirvieron porotos, el Ramón Gonzalez los encontró tan buenos que pidió más, repetición. En una oportunidad que se nos permitió hacer una carta de petición o solicitud a la autoridad el Ramón le escribió al General Torrez (que era el mandamás en la Región). A él los otros detenidos le pusieron Luthor, por que lo encontraban parecido al personaje de la historieta Superman, especialmente por el pelo cortado al cero. Un día en el patio de la barraca me contó muy sorprendido que había tenido un sueño donde veía un gran caballo blanco sobre el mar. Yo escuché su relato medio como de fantasía, pero me lo grabé en la memoria. Posteriormente, yo creo que en la segunda semana de detención al Ramón le fueron a decir los guardias que se prepare por que partía. La verdad es que todos nos alegramos, por que pensamos que se iba para su casa. Grandes abrazos de despedida, de todos que le habían tomado buena por su forma de ser.
Epílogo de Ramón González. Durante Octubre sale en La Prensa Austral la defunción de Ramón González y la noticia que fue muerto junto a otros 3 detenidos en Porvenir por intento de fuga.
Al Ramón se lo llevaron en avión desde Dawson al Regimiento Caupolicán de Porvenir, no iba de vuelta a casa como creíamos nosotros. Años después conversando con su hijo, Iván González que era guagua en ese entonces (1973), le conté cuanto me acordaba de su padre. Su hijo fue el principal defensor de la honra y memoria de su padre, años después en el juicio que se hizo contra los que lo mataron y la justicia condenó a sus verdugos, por lo menos en forma simbólica.

Esta foto corresponde cuando el grupo o parte de el salía a hacer trabajos forzados.


domingo, 10 de abril de 2011

EL FATIDICO 11 DE SEPTIEMBRE DE 1973.



Ese día 11 yo me levanté escuchando por la radio La Voz del Sur de Punta Arenas el llamado que hacía la diputada comunista Mireya Baltra, recuerdo que denunciaba sobre el golpe de estado que ya estaba en curso y llamaba a los trabajadores a movilizarse. Me levanté más que rápido y como nadie estaba preparado para nada, había que seguir los acontecimientos como vinieran. En la casa todos estábamos perplejos (mis padres, Flor y yo, más la Jana que tenía un año). Yo salí con el auto para ver que pasaba en las calles, pasé por Indap y estaba todo cerrado, muchos autos en las calles y alcanzo a divisar a Francisco Alarcón bajando por la calle Roca, parece que ahí mismo lo detuvieron, las radios tocaban canciones militares, la radio Presidente Ibañez, la Polar, y otras, la única que estaba dando cuenta de lo que sucedía la La Voz del Sur conectada con radio Magallanes de Santiago que fue la radio en que salió la voz del presidente Allende primero dando cuenta de los aviones que circundaban la Moneda y después con sus últimas declaraciones donde habla que se abrirán las grandes alamedas donde pase el hombre libre. Volví a casa, entretanto llegaron a mi casa el flaco Cádiz que trabajaba en Indap y estudiaba en UTE a él le pasé mi colección de revistas del Mapu "De Frente" , después pasó Eduardo Leiva y más tarde Darío Román, ambos asustados y temerosos de lo que venía en curso, cuando iban a dar las 11 me llegaron a detener, en mi casa los militares en un camión del ejercito. Muy amable el oficial a cargo me dijo que llevará toalla, útiles de aseo y que posiblemente en la tarde estaría de vuelta. Me despedí de todos en la casa la Jana lloraba siendo una guagua, yo creo que más bien por que nadie la atendía, mis padres asustados, Flor perpleja. Me subieron a la parte de atrás del camión que venía con toldo gris, o sea tapado. Venían soldados conscriptos sentados a ambos lados con fusiles listos y yo quedé al fondo solo y por lo tanto veía para atrás todo. Pasamos por la Cora y estaba cerrada, el camión pasó por la Plaza y alcanzo a ver el tanque que estaba frente a la Intendencia. Impactante el espectáculo. El camión siguió por José Nogueira y al llegar a Errázuriz se siente un tremendo choque, en un segundo los cuerpos de los conscriptos se me vienen encima y quedó la tremenda confusión. El camión había chocado con otro vehículo (camioneta parece) y se estrelló contra la tienda González Rojo quedando incrustado en la puerta que estaba en la esquina. Yo no sentí nada, salvo el golpe y la aplastada contra el fondo del camión, pero veo que hay conscriptos heridos, tirados, algunos con daños en la cara y los dientes por que los fusiles que tenían se los habían clavado en la cara, recuerdo que se quejaban mucho. Pensé en fracciones de segundos pensé que empesaba la contrarepresión, nada de eso, si nadie estaba preparado para un golpe estado, éramos democrátas que estábamos en el gobierno, ni sabíamos y ni esperábamos un golpe de estado de la maganitud que sería este. El choque fue casual y la camioneta con la que chocamos fue de Brescovic que era instalador de gas, nada que ver. (Pero me cuentan después en forma de anécdota que a Brescovic le preguntaron de que partido era y dijo, comunista. El hecho es que esa noche viajó a Dawson con los detenidos, sin parca, solo con yersey. Pero a él lo trajeron de vuelta, no se desembarcó en la isla, lo mismo pasó con con el Sr. Néstor Tadic, que viajó y volvió. A mi me llevaron en un auto particular al hospital regional custodiado por un soldado. En el hospital en una sala del segundo piso me constataron que tenía un hematoma en el sector cervical más tirado a la cintura, me aplicaron una inyección de antiinflamatorio y me dieron una receta. Durante toda la permanencia en el hospital estuve custodiado por un soldado y pasó el Dr. Jorge Mihovilovic a saber que me pasaba, él era Director del hospital y también era del Mapu, otro que me atendió y conversamos fue Enso Vidal también mapucista, la verdad es que estábamos todos preocupados por lo que vendría, que ni siquiera sabíamos que sucedería un rato más. Estuve en el hospital un buen rato imposible calcular cuanto, pero después me fueron a buscar mis captores y la salida fue de película por que me llevaban entre dos soldados y todos los funcionarios del hospital estaban mirando temerosos el espectáculo que significaba ver a un detenido político saliendo custodiado del hospital por las fuerzas armadas y además herido (más bien machucado por el golpe del camión). Afuera nos fuimos en un vehículo más chico y con el mismo oficial que me fue a buscar a la casa que resultó ser dentista y que era totalmente amigable incluso me contó que estaba preocupado por una prima mirista que era estudiante en Concepción. Después supe el apellido de este oficial (que parece era reservista), pero se me olvidó y fue mi política la de no aprenderme los nombres ni apellidos de los captores en general pues no valía la pena. Son más importantes los hechos. Esta patrulla (digámolo así) me fue a dejar al Regimiento Pudeto, en ese momento que calculo serían las 3 o 4 de la tarde habían llegado algunos detenidos vi a José Bosic, el Ché Francisco Márquez y otros, seguían llegando de a poco y vi llegar a Manuel Chaparro, Patricio Retig, y varios más. Nos tomaron algunos datos y una foto (me gustaría tener esa foto). El trato fue bueno, me parece que los militares del Pudeto estaban tan confundidos como nosotros sobre lo que estaba sucediendo y no sabían como tomarlo. Nos entregaron una lista en la que pedían una colchoneta, saco de dormir, ropa de trabajo, botas, ropa, etc. Lo más divertido era que debían, nuestros familiares, llevarla al regimiento a la brevedad. Entregamos el No de teléfono los que teníamos y ellos se conectaron con los familiares. En mi caso me llegó a tiempo, me imagino preparándome todo en la casa y después salir a dejarlo al regimiento en el auto opel con mi padre manejando. Menos mal que yo tenía saco de dormir y colchoneta y botas. La cosa se veía distinta, ya no era como creía el dentista que iba a volver en la tarde a la casa. Menos mal que mi golpe en la espalda no me molestaba mucho, seguramente por el antinflamatorio que me pusieron en el hospital, pero igual me dolía un poco. No sé a que horas partimos del Pudeto, pero ya eramos como 25 o 30 detenidos. afuera nos esperaba una micro medio vieja que empezó a avanzar por Zenteno hasta la Avenida Independencia y a bajar por ella, cuando diviso las banderas chilenas izadas en las casa de la avenida Independencia por el lado de enfrente, lado norte, impresionante. El día que se acababa la democracia en Chile parece que lo celebraban muchos y yo me preguntaba que pensarán los DC de esta situación. Seguimos avanzando y vamos llegando a las puertas de la maestranzas de la armada en calle 21 de Mayo. Hasta aquí llegamos señores, nos bajamos, bien sin presión, ni malos tratos. Creo que nos formamos y nos pasaron lista, a todo esto cada uno llevaba los útiles que habían pedido, por lo tanto algunos llevaban bolsos, maletas, sacos. Ahí estuvimos durante un buen rato, hasta que, sorpresa, viene otro bus con detenidos, estos por los infantes de marina y en su mayoría eran militantes del partido comunista, veo a Mario Galetovic, Gerente Copeaustral, a Américo Fontana director regional de la Conaf, a Francisco Alarcón Barrientos, Secretario Gral. PC. y una larga fila de detenidos, pero estos venían caminado, parece que la micro los dejó como a dos cuadras de donde estábamos nosotros y traían los brazos esposados y colgando las maletas y bolsos, era impresionante. Se notó al tiro que el trato de los infantes de marina con estos detenidos fue brusco. A todo esto veo llegar de los patios de Asmar unos oficialillos de la armada muy jóvenes que se abrazan y están contentos, parece que son de los barcos pequeños de la marina y que están a la deriva y llegan a buscarnos. Viva derrotamos al Gobierno Marxista de la UP, seguramente pensaban. Pero esto no era todo faltaba llegar otra micro o bus con los detenidos de la Fach, llegaron rápido y cuando se van acercando parecen de los judíos de la 2ª Guerra Mundial por que vienen todos rapados al cero son irreconocibles, estos son de variadas militancias predominando los mirista, socialistas y otros, acá viene mi futuro gran amigo Ramón González Ortega, el Peye Urrutia, otros. Ya se van las luces del día y se nos pone más oscuro. Pasamos por los barcos fondeados llamados pontones, por uno, por dos hasta llegar al barco de la armada en el cual nos embarcaron fusil en mano, llegamos a una especie de salón doble en la parte baja del barco con fusilero mirándonos desde la escalera y apuntándonos. Ahí comenzamos algunos a saludarnos y se tejieron varias teorías, que nos llevaban a Porvenir, otros decían a Puerto Williams, más de alguno temía que nos tiraran al agua, bueno el hecho es que navegábamos sin saber adonde íbamos, ni cual sería nuestro destino.
A todo esto yo iba sentado frente a Francisco Alarcón y me acordé de la fecha y le digo "sabes Pancho hoy es mi cumpleaños a lo que me responde pasandome la mano, feliz cumpleaños" me resultó simpático el gesto y quedó guadado en el recuerdo. Otro que me saludó antes afectuosamente (no por el cumpleaños) fue el Peye Urrutia que estaba pelado a cero y a quien yo no conocía, pero el sí, a mí. Después fuimos grandes amigos.
Yo venía con dolores después del gran choque en la mañana, a las 12 horas, y en el hospital regional me dieron una receta de antinflamatorio para que yo lo adquiriese y tomara. Bueno como me molestara mi hematoma fui a decirle al guardia que tenía una receta por lesión y me llevaron a un lugar del barco más arriba y me di cuenta que era el puente de mando donde me atendió un marino que me trajo el antinflamatorio que decía la receta y me lo cobró, menos mal que yo siempre ando con plata en el bolsillo y lo pagué. Pero lo más relevante fue que yo estuve en el puente de mando creo que era eso, pues había un timón, y como dos marinos de buena presencia y que uno de ellos dijo falta como una hora para que lleguemos a Dawson. Cuando vuelvo donde los detenidos les comento que "vamos a isla Dawson". Ya sabíamos nuestro destino. Al poco tiempo llegamos a la isla cuyo viaje demoró como 3 horas. Nos preparamos para desembarcar con nuestros respectivos equipajes. Serían las 10 de la noche. No sabíamos nada de lo que pasaba en Chile ni en Punta Arenas, estábamos solos, desconectados del mundo. (Sigue.)
Salimos de los salones que estábamos con nuestros bultos y pasamos a la cubierta de la barcaza que lentamente fue bajando su rampla donde se pusieron dos tablones para que bajáramos a tierra, desde la orilla oscura de la isla Dawon nos empesaron a iluminar reflectores fuertes de luz y empezamos a bajar. Yo caminé por los tablones con mi hematoma en el cuerpo, con mi saco de dormir (que era un bulto grande) y con mi bolso con ropas, botas y otras cosas. Afuera ya en tierra de la isla había una camioneta vieja que llevó a algunos, pero yo me fui caminando por orgullo y por que podía, llegamos a nuestro destino que estaba como a dos cuadras del lugar de desembarque. Sorpresa, era una barraca de madera rodeada con alambres de púas, la cual sería por un tiempo nuestra jaula dorada. Entramos medio sorprendidos y pensando como sería esto. Fuimos revisados por un enfermero creo, pues no era un médico, este a todos les revisó los testículos y preguntó si teníamos alguna enfermedad.  Nos hicieron sentar en unos pupitres antiguos y nos dieron café y una hallulla. Posteriormente pasamos más adentro y teníamos a disposición literas de fierro para dormir. Bueno ahí colocamos nuestros sacos de dormir y por supuesto conversábamos cualquier caldo de cabezas. Recuerdo para el bronce que don Carlos Vega Letelier, escritor y profesor universitario, con buen ánimo, dijo  "No podemos negar que esta noche nos vieron las guevas". Creo que para mi fue el día mas largo de mi vida. A dormir señores políticos de la UP hasta mañana.

martes, 15 de febrero de 2011

PREAMBULOS.

De que iba a ver un Golpe de Estado lo sospechábamos desde hace tiempo, más aún con el tanquetazo, que fue en Junio del 73 y que terminó con un fracaso para los golpistas, sin embargo cada día que pasaba pensábamos que se hacía más difícil una aventura de esa magnitud. Las JJ.CC. escribian en los muros "No a la Guerra Civil, los Mapus estábamos más preocupados de nuestra división y de mostrar qual eramos los mapus verdaderos hasta que esa desición vino del Servicio Electoral que reconoció al Mapu que encabezaba Garretón como el legal y el otro que encabezaba Gazmuri pasó a llamarse Mapu Obrero Campesino, yo me quedé en el primero por que los procedimientos del otro grupo en Santiago no fue de los más santos para creal la división. En todo caso los Mapu eran más puntudos estaban cerca de los socialistas de Altamirano y del Mir, el "Avanzar sin tranzar" de los ps, y el "Crear, crear Poder Popular" lo vociferaban el Mapu y el Mir, el MOC estaba más cerca de los PC que tenían una actitud más conservadora y de cuidado. Después del tanquetazo, el Comité Político de la Unidad Popular fue invitado por el intendente Torrez de la Cruz a su despacho en calle Valdivia (hoy José Menendez) esquina Bories y yo participé en esa reunión como secretario Regional del MAPU, entre los presentes estaba Benjamín Cárdenas por los Comunistas, Chaparro por los PR y representantes del PS, IC, Carlos Vega Letelier por el API (Acción Popular Independiente) . Parece que estaba El Sr. Araneda del Partido Social Demócrata. A los que no nombro es por que no me acuerdo. Pero lo más importante fue el análisis hecho por el General, el cual le dio como poca importancia al intento de golpe de estado encabezado por el Regimiento Tacna y la toma de la Alameda y de la calle de la Moneda, donde al final fueron arrestados los golpistas por fuerzas militares al mando del General Prat. También hubo muertos militares y civiles, no muchos, fue algo de diez. Pero hubo muertos. Torrez de la Cruz manifestó a nosotros, pero si este no fue un golpe de estado, un golpe de estado se prepara bien y se toman todas las precauciones, esto fue una aventura. La verdad es que nos dió a entender que cuando el golpe venga será nokaut. Esto lo cuento porque nos estaba diciendo claramente que cuando ellos lo quisieran hacer lo iban a hacer bien y fue lo que se llevó a la práctica el 11 de septiembre. Yo no se si todos lo entendieron. Mañana sigo.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Algunas fotos más del viaje a Dawson.


















































Aquí hay varias imágenes que logré rescatar de Facebook, la primera es muy significativa por que me muestra justo en el camino que conducía a la chacra, donde teníamos cultivos de hortalizas como zanahorias, papas, repollos, coliflores, lechugas. Ibamos todas las tardes junto a Alfredo Marangunic, un excelente y recordado amigo, Antuco Gonzalez Jacsic, el cual siempre contaba historias simpáticas y para la risa, Petaca Ruiz que después se fue a Chillán, bueno y yo. A veces llegaron otros, pero a los cuatro nos llamaban "los de la chacra". Bueno lo pasábamos superbien tomando café y contando anécdotas como cuando el Alfredo nos contó como le pusieron título a su tesis de grado de veterinaria, que versaba sobre las ballenas y que fue tomando cerveza en un restaurant de moda de esa época en la Alameda (que no me acuerdo el nombre en este momento), parece que era El Coppelia, no era Il Bosco. Y cuando el Antuco contó como casi matan a su abuela cuando iban en un barco de turismo y el con su hermano Carlos subieron a bordo, sin saberlo ella, y apareció la cabeza de Antuco por la claraboya del camarote y lo ve la abuela y se desmayó, tuvieron que socorrerla. Yo no contaba historias las escuchaba para narrarlas ahora. Siempre ibamos con un soldado que nos vigilaba entre comillas y que invitábamos a tomar café. El trabajo que hacíamos en la chacra era mantener los cultivos limpios y tomar café con pan tostado que lo hacíamos en una especie de quincho que tenía asientos y ahí nos entreteniamos, era como un picnic largo. Ahì veiamos a las gaviotas, cormoranes, y a los numerosos Caiquenes que nos empezaron a comer los repollos y por eso poniamos tiras para que se asustaran, pero tampoco eran plagas. Una vez llevamos al Sr. Edmundo Casanova que era un profesor del Industrial y además escultor y que tenía sus buenos años, quedó encantado más que nada por una gran coliflor que se veía muy bonita. Posteriormente yo la coseché y se la llevé de regalo. Quedó feliz.




martes, 30 de noviembre de 2010

Más fotos de la visita a Dawson después de 30 años

El mar del Estrecho de Magallanes.

Viaje en bus desde Puerto Harris hasta Campamento Río Chico. Asistidos por un guía turístico marinero.

José Mansilla Bravo y Sra.




Hermanas Guala.

Paty y Miguel Littin.




La inmensa y majestuosa playa frente al Campamento de Río Chico.





Colina sur del Campamento.






Lugar de la barraca Alfa y colina norte.







Camino a la Chacra.








José Ampuero, Héctor Rubio, Rodolfo Pérez y la Paty.









Río Chico.










Manuel Aguilante.











En Compingim cantando el Tamo Daleco.













En Compingim.





Estas fotos las tomé yo y por eso no salgo en ninguna, pero hay más de 400 que tomó la Paty y que cuando las encuentre publicaré algunas. La misma noche de este viaje a la mítica
isla yo grabé in casete con mis impresiones, pero no lo tengo a mano y espero encontrarlo para manifestar lo que sentía en ese día de vuelta al lugar de mi vida en el que permanecí casi más de un año. Esto que sirva de introducción al relato que escribiré en breve tiempo y que va desde mi detención por organismos del estado hasta mi libertad total por estos mismos. Gracias al adelanto computacional puedo entregar mi testimonio público y quisá nunca lo hubiera hecho de otro modo por que cuesta mucho escribir en forma tradicional. Quiero manifestar que lo escribo es verídico y es un aporte a la historia de la patagonia y los sucesos que han ocurrido en esta.